Cada año es bueno hacer un balance fotográfico. Evaluar qué fotografiaste, de qué forma lo hiciste y cuánto avanzaste desde el año anterior. En esta ocasión te ofrezco una revisión de lo que fue el año pasado para mi. Pero viene con una pequeña sorpresa, porque mis 12 fotos preferidas del 2018 son 13.

Sí, son 13. Pero tengo una buena razón para esto que te contaré un poco más abajo.

Pero antes: ¿por qué elegir 12 fotos (o 13 en este caso)? Pudieran haber sido 23 o 18, 0 sólo 5. Esto ya depende de los gustos y de la exigencia de cada quien consigo mismo. En mi caso he elegido el número 12 basándome en una conocida frase del gran Ansel Adams que dice que «12 buenas fotografías en un año son una buena cosecha». Y bueno, si este gran maestro de la fotografía en blanco y negro de principios de 1900 lo dice, pues yo he decidido hacerle caso. Bueno, caso a medias…

¿Por qué en mi selección final hay 13?  Sigue leyendo y te cuento los detalles

MIS 12 FOTOS PREFERIDAS DEL 2018

Es difícil hacer una selección de tus imágenes. Si no lo has probado ya pronto lo descubrirás. No es porque me tenga una estima exagerada y crea que todas las fotografías que hago son muy buenas. Para nada. La dificultad, creo yo, radica en que fotografié tantas cosas y temas diferentes el año recién pasado que se me hace muy complicado poner una vara de objetividad a la hora de juzgar «las mejores».

Por lo mismo tomé la decisión de elegir las 12 imágenes (o 13) que mejor relatan los acontecimientos significativos que viví el 2018. No necesariamente son «las mejores» si las analizamos desde el punto de vista técnico, creativo y compositivo. Pero son las que mejor resumen mi año y me recuerdan momentos significativos.

Acá te presento mi selección y te cuento una breve historia de por qué elegí cada una y qué representan para mi. ¿Las pasamos a revisar?

1. VACACIONES AL OTRO LADO DEL CHARCO, CON CARGA EXTRA…

En mayo con mi pareja, Margarita, nos dimos un regalo: un viaje al otro lado del océano para recorrer por 15 días diferentes rincones de Europa. Tras un par de años sólo dedicados a los cerros, pensamos que era el momento propicio para concretar esta idea.

Barajamos varias alternativas antes de Europa: Islandia, India, Nepal… Pero, ya sea por costos u otras razones, terminamos sellando el pasaje al viejo continente.

Al final fue una gran decisión pues 3 días antes de partir de viaje supimos que, en nueve meses más, dejaríamos de ser dos: ¡Valentín ya estaba en camino y debíamos tomar los resguardos adecuados durante las vacaciones! España, Austria, Hungría, Croacia y Eslovenia fueron los destinos. Viendo un poco de ciudad, un poco de paisaje, un poco de museos y un poco de vida cotidiana.

Cada vez que viajo disfruto el conocer lugares diferentes. Ya sea en mi país, mi región, o en otro continente, mi sensación es la misma. Por lo mismo elegir la fotografía preferida que represente este viaje a Europa se me hizo muy complicado.

Elegí esta vista del Lago Bled de Eslovenia porque me tira el paisaje. Tema de gustos, nada más. Además, tanto el país, la amabilidad de su gente y la belleza de sus rincones me sorprendieron gratamente. Si tienes la oportunidad de viajar hacia allá, no lo dudes ni por un segundo.

2. CALMA EN TOPOCALMA

Llevo un par de años visitando Rancagua para realizar talleres de fotografía. Es un viaje que suelo hacer 2 o 3 veces al año (acá puedes ver información sobre el taller, si te interesa).

Mi idea siempre había sido realizar el taller y luego quedarme un par de días recorriendo los alrededores para conocer y fotografiar. Pero no lo había podido concretar hasta el 2018. Tras el taller de fotografía en Rancagua realizado en el mes de octubre, partí rumbo a la costa con destino a la playa de Matanzas, Puertecillo y Topocalma.

Llegué a alojar a la localidad de Navidad, a unos pocos minutos de Matanzas. Estuve 3 jornadas recorriendo el sector.Fue un viaje muy introspectivo. No había mucha gente y no conocía casi los lugares. He viajado poco en solitario por lo que el silencio fue un compañero habitual.

Encontré mucha belleza en todo el recorrido, y también pude hacer muchas fotografías. Pero me enamoré particularmente de la playa de Topocalma. Me costó muchísimo llegar pues los caminos eran de tierra y poco señalizados.

Inicialmente llegué a Topocalma por un desvío desde Puertecillo. Pero me di cuenta de que estaba en la otra orilla de la playa, a un buen par de kilómetros caminando para llegar hasta la formación rocosa característica que se ve en la imagen. Un poco de Google Earth y de preguntar a la poca gente que se veía en ruta, me permitieron llegar al lugar de la imagen casi 2 horas después, pero justo a tiempo para el atardecer.

Sentí mucha paz en ese lugar. Y traté de reflejarlo, y transmitirlo, en esta imagen elegida. Creo que no es mi mejor imagen del viaje, pero sin duda es la que más lo representa.

3. APRENDIENDO DE UN VERDADERO MAESTRO

Llevo algunos años en esto de la fotografía. Me gusta estudiar, leer, ver el trabajo de otros autores. En fin. Tengo la constante inquietud de seguir aprendiendo y creciendo en esto que me apasiona. En ese constante búsqueda, hace un par de años atrás, descubrí a una figura que ha cambiado más que nadie mi forma de entender la fotografía: José Benito Ruiz.

«Benito» requiere de poca presentación. Es uno de los más reconocidos fotógrafos de paisaje del mundo y ha recorrido varias partes del planeta realizando talleres y enseñando a la gente. Pero enseñando de verdad.

Con Enfoque Provinciano tuvimos el privilegio de tenerlo en La Serena realizando dos talleres durante febrero. Estuve 14 días con él compartiendo y absorbiendo todo eso que no se aprende de los libros.Una de las enseñanzas más grandes que me dejo su visita fue aprender a apreciar el paisaje de una manera diferente. Poner atención a cosas a las que usualmente no lo hago.

Recorriendo Chañaral de Aceituno encontramos esta peculiar escena. Esta imagen habla del «combate» diario que se vive entre la urbanidad y los espacios naturales. Pero también habla de una nueva forma de entender el mundo y de la fotografía de paisaje como una herramienta para la conservación del planeta.

Pese a todo el daño que le hemos hecho, la naturaleza siempre retoma su espacio.

4. MI REGIÓN Y SUS RINCONES

Desde el 2015, y hasta la fecha, realizo un calendario anual llamado Paisajes y Rincones de la Región de Coquimbo. El calendario se compone de 13 imágenes originales de lugares que llaman mi atención en mis recorridos por el Elqui, Limarí y Choapa.

Para obtener las fotografías, voy haciendo diferentes viajes para conocer nuevos lugares y ver si encuentro potencial fotográfico. Fue en uno de esos recorridos en los que me encontré con este llamativo y colorido escenario.Se encuentra a un costado del camino rumbo a la desembocadura del Río Limarí. A la altura del desvío a Peñablanca, para que tengas una referencia. Me maravilló el festival de colores que había desatado allí. Me hubiese quedado mucho rato más haciendo fotografía sino hubiese tenido que llegar a la desembocadura antes del atardecer.

Esta imagen, por supuesto, representa la variada belleza que he descubierto en la Región de Coquimbo y simboliza la idea de que aún me queda mucho por explorar y descubrir. Por ello, es una de las elegidas para ilustrar mi calendario, y también una de las 12 seleccionadas en este recuento.

5. LAS MONTAÑAS PROHIBIDAS

En redes sociales soy más conocido como EL FOTOANDINISTA que por mi nombre. Este seudónimo, que inventé hace ya un par de años, hace referencia a mis dos pasiones: la montaña y la fotografía.

Suelo ser muy localista. Casi todas mis fotografías son de la región en donde vivo. Y por lo mismo, la cordillera del Valle del Elqui es un lugar que visito con frecuencia. O visitaba…El cerro Las Tórtolas (6165 msnm) es mi montaña preferida. He alcanzado su cumbre 3 veces. Hoy es un lugar que para mi resulta inaccesible pues por la ambición de algunos se decidió cerrar el acceso para cobrar por «la pasada». Triste, pero en Chile es una historia vieja.

Tengo muchas imágenes de montaña, pero ninguna representa mejor la realidad que vivimos que la que acá publico. La bandera de Chile, con una puerta cerrada con candado en el medio.

Habla de un país en donde no existe el libre acceso a las montañas, playa, ríos y lagos. Pero también habla de un país que cierra las puertas a los extranjeros y niega la ayuda básica (salud, educación) a los mismos habitantes. O al menos así lo percibo yo.

6. RE DESCUBRIENDO CHUNGUNGO

Chungungo es una localidad costera de la Región de Coquimbo. Tuvo su época de auge cuando la mina de El Tofo estaba activa pues actuaba como puerto de descarga del material extraído.

Ya son varios años desde esa parte de la historia. Y el lugar, hoy cuna de pescadores, tiene mucho encanto, ya sea en sus coloridas casas o en los llamativos paisajes costeros en los alrededores. En el sector en donde antes existía el puerto de carga, hoy descansan los botes a la espera de salir a navegar. El mar los mece suavemente, como una madre mece la cuna de su bebé para calmarlo.Estuvimos un buen rato haciendo fotografías en los alrededores. Con el Gonzalo y la Cata, ex alumnos de algún taller de fotografía, y con Francisco Negroni, un querido amigo y uno de los mejores fotógrafos de paisaje del país.

Súbitamente, casi guiado por la intuición, el movimiento de los botes dejó de molestarme y, por el contrario, lo vi como una oportunidad de obtener una imagen con una estética más pictórica. Con ella, rememoro esa salida con amigos a un lugar que hacía años que no visitaba. Fue un gran reencuentro.

Por supuesto, esta imagen también forma parte del calendario Paisajes y Rincones de la Región de Coquimbo 2019.

7. ESE ROQUERÍO QUE SE VE VE A LO LEJOS

Cada vez que salía desde La Serena hacia algún punto más al norte me iba observando, desde la carretera, toda la costa llena de acantilados y accidentes geográficos que se aprecia tras salir de la cuesta Los Porotitos. Para quienes no conocen, les cuento que la carretera pasa muy alto y alejado del mar en este punto. Y casi toda la zona hoy se encuentra cerrada por portones de loteos y/o condominios privados.

Apenas saliendo de la cuesta siempre llamaba mi atención lo que parecía un islote en medio del mar. Pensaba: uno de estos días estacionaré el auto a un costado de la carretera y bajaré caminando a mirar el lugar.

Ese día llegó en julio cuando descubrí cómo acceder al sector en auto. Un camino de tierra se desviaba desde la carretera cruzando un portón de puertas abiertas. Me aventuré en mi vehículo y, tras recorrer un camino en impresentables condiciones (sí, leíste bien), pude llegar hasta el punto. En esa ocasión no hice fotografías pues la luz no era de mi agrado. Pero ya sabía llegar. Dos meses después pude esperar el atardecer en el lugar y obtener unas imágenes que me gustaron mucho. De todas ellas, me quedo con esta en recorte panorámico que muestra muy bien el sector. La luz y la velocidad lenta de exposición, dotaron a la fotografía de un aspecto especial.

Hoy es uno de mis rincones favoritos para fotografía de costa y, por ello, queda dentro del recuento de las 12 mejores fotografías del 2018. Bueno, 13. Al final está la historia de porqué la imagen adicional.

8. MICRO MUNDOS FASCINANTES

Hablo del Tofo en la imagen 6. Hoy lo que se encuentra en el lugar no es más que las ruinas de un campamento minero. Algunas estructuras sobreviven al paso del tiempo y, junto a ellas, un pequeño bosque introducido artificialmente como parte del entorno.

La particularidad del Tofo es que las ruinas y los árboles se encuentran en la cumbre de un cerro que se ve desde la carretera, a unos 60 kilómetros de La Serena en dirección al norte.

Allí se produce con bastante frecuencia la aparición de la «camanchaca», una neblina espesa que contiene mucha humedad. Este particular fenómeno es el que permite que esos árboles sigan existiendo 100 años después pese a vivir en un territorio totalmente árido.He visitado muchas veces el sector, pero esta salida en agosto fue totalmente diferente. Preferí pasar de lo macro a lo micro.

En una de las paredes de la ruina mejor conservada descubrí que se generaban verdaderos mosaicos que aparentaban ser vistas aéreas del algún perdido rincón del planeta. Así, trabajando en pequeños espacios, de pocos centímetros cuadrados de la pared, pude obtener una serie de imágenes que realmente fueron un descubrimiento inesperado.

Esta imagen simboliza una serie de hallazgos fotográficos que realicé durante el año pasado en el que exploré muchas disciplinas distintas de la fotografía. Macro, retrato, callejera, arquitectónica, entre otras.

Además, ese día conté con la compañía de mi amigo Francisco Negroni, lo que hizo de la salida otro momento inolvidable del 2018.

9. ATARDECER DESDE LA CUMBRE DEL CERRO PERALILLO

El cerro Peralillo es una de mis rutas preferidas. La vista del Valle del Elqui desde su cumbre es única. Por eso, cada vez que lo subo, es un disfrute visual. Pero había una pequeña espina clavada con el cerro y concretar una idea que se me cruzó hace un par de años atrás: subirlo cuando nevara y pasar una noche en su cumbre.

Ya lo había subido nevado un par de veces antes, pero sólo por el día. Esta vez quería quedarme con mi cámara a disfrutar del amanecer y el atardecer. Ya sabes, esos momentos mágicos del día en los que la luz es especial y ayuda a que la fotografías sean diferentes.

Apenas supe de los anuncios de tormenta que hubo a principios de junio empecé a preparar mentalmente la expedición. Me contacté con José Torres, gran amigo de la montaña y hoy amante también de la fotografía, para comentarle la idea. Por supuesto, no demoró mucho en entusiasmarse.

La nieve suele durar muy poco a esa altura, por lo que dos días después de la nevazón estábamos con el José caminando cuesta arriba. Tras 5 horas de ruta, cargando el equipo de campamento, equipo fotográfico y la comida, llegamos a destino. Lo bueno es que no tuvimos que cargar agua pues la obtuvimos derritiendo nieve.Fue una jornada muy productiva fotográficamente. La luz acompañó y el paisaje también. Una noche helada, con viento, pero con el regalo siempre invaluable de dormir bajo el manto estrellado en medio del silencio de la montaña.

Con esta imagen revivo ese recuerdo en compañía de un buen amigo y en el lugar que había planificado poder estar algún día.

10. APRENDER ENSEÑANDO

Llevo varios años realizando talleres de fotografía de 12 o 16 horas. Son pensados para dar todas las herramientas posibles a las personas que se inician o que quieren perfeccionarse en alguna área como la fotografía nocturna.

El 2018 se realizó el Curso Semestral Avanzado de Fotografía, una instancia en donde se profundiza en diferentes temáticas de la fotografía y, literalmente, enseño todo lo que sé. Desde como exponer correctamente, hasta como gestionar el color a la hora de imprimir una imagen, pasando por composición, retrato, paisaje, nocturnas, fotografía de viajes, y muchas otras disciplinas.Fueron 4 meses de clases teórico prácticas en las que enseñé mucho, y aprendí mucho también. Es que esto de enseñar, y compartir visiones con los alumnos, me ha permitido crecer también a mi e ir poniendo los cimientos de un conocimiento sólido y más profundo.

Esta imagen la obtuve en una de las salidas prácticas con los alumnos del curso. Fuimos al sector de la playa La Despensa, unos 35 kilómetros al norte de La Serena, para jugar con las formas que generan las dunas con la luz del atardecer.

Fue un bonito proceso, en el que los alumnos aprendieron mucho y yo disfrute mucho también. Por si te interesa el Curso Semestral Avanzado, dale una mirada a la información PINCHANDO ACÁ.

11. QUIERO UNA FOTO DE UN CACTUS NEVADO

La inusual nevada que cayó a principios de junio (cuando subí el cerro Peralillo, foto 10), me tenía muy entusiasmado. Los pronósticos hablaban de que nevaría desde los 1000 metros sobre el nivel del mar. Algo muy atípico pues lo normal es que en la Región de Coquimbo suceda sobre los 2500 metros sobre el nivel del mar.

Los anuncios parecían creíbles, así que sólo restaba decidir el rumbo. La opción común es elegir el Valle del Elqui. Pero yo no quería la opción común, sino ir a algún lugar al que muy poca gente llegará. Mi opción fue Andacollo. Las probabilidades de nieve eran más bajas allí, pero valía la pena correr el riesgo.

Llegar a Andacollo desde La Serena requiere un viaje de unos 60 minutos y subir una empinada cuesta con muchas curvas. El plan era partir de madrugada para estar en el pueblo en medio del apogeo de la tormenta.Ricardo General, amigo fotógrafo de la región cuyo trabajo admiro muchísimo, se entusiasmo con la idea. Y partimos a las 5 de la mañana rumbo al destino elegido. Casi al final de la cuesta, el clima parecía darnos la razón: empezaba a nevar con fuerza.

Le comenté a Ricardo que soñaba con tener una imagen de un cactus nevado, un verdadero encuentro de dos mundos tan distantes que simbolizan diferentes paisajes.

Tras hacer muchas fotografías ese frío amanecer, encontré lo que buscaba. Esta foto me lleva a ese instante, disfrutando como niño de un fenómeno efímero, que sólo duró 3 horas antes de desaparecer. Hoy aquel momento sólo vive en mi recuerdo, y en esa serie de fotografías.

12. LA MAGIA DE LA LUZ EN LA MONTAÑA

En el programa de salidas de trekking guiadas con Cumbres del Elqui, me tocaba llevar a un grupo a conocer la Laguna de El Cepo, al interior de Cochiguaz, Valle del Elqui. No es una salida sencilla. Son cerca de 10 horas de caminata cargando todo el equipo de campamento. Además, claro, de mi equipo fotográfico que nunca es menor a 6 kilos (trípode, lentes, filtros, etc).

La salida anduvo muy bien. La gente quedó contenta y pasamos dos noches de amistad, conversación y mucha alegría. Por supuesto, mi cámara estaba siempre atenta a las luces especiales.

El segundo día hicimos un suave trekking hasta la Laguna Amarilla, unos 90 minutos más arriba que El Cepo. Luego de un rato la gente empezó a bajar hasta el campamento. Yo avisé que bajaría un poco más tarde para hacer algo de fotografía.Nos quedamos unos pocos arriba y yo seguía con la corazonada de que algo interesante podría pasar. Las nubes se desplazaban con rapidez en el cielo, dejando espacios en los que, a ratos, el sol se colaba.

Fue en uno de esos momentos en los que decidí hacer la toma. Estuve esperando pacientemente, y con el encuadre definido, a que la luz fuera la que buscaba. La espera tuvo su fruto y me regaló esta imagen.

Con ella rememoro todas las salidas guiadas con Cumbres del Elqui el 2018, en las que copnocí muchos nuevos amigos, visitamos lugares tan bellos como desconocidos y gané nuevas experiencias de vida.

Y NO PUEDE FALTAR LA NÚMERO 13…

Si tuviste la paciencia de llegar hasta acá y leer todas estas historias, pues te agradezco enormemente tu tiempo. Ahora, si decidiste venir directo a la imagen 13 porque no aguantaste la curiosidad, igual te agradezco que hayas llegado hasta acá.

Esta imagen, a modo de bonnus track, está muy conectada con la imagen 1 del viaje a Europa. Como allí relato, íbamos a viajar 2 pero terminamos viajando 3. Y es que la vida este 2018 tenía un regalo especial para mi y Margarita: Valentín, nuestro primer hijo.

Y si bien esperábamos un parto natural con la fecha estimativa del 20 de diciembre, el 27 de noviembre, a las 03:00 de la madrugada, recibimos al nuevo integrante de la familia que ha llegado a revolvernos la vida y llenarnos de amor.Pues bien. No podría tener el recuento fotográfico del 2018 sin considerar una imagen de este pequeño amigo que nos acompañará por el resto de nuestras vidas. Liiiindo, ¿no? Aunque ahora tendré menos espacio para cargar algunos lentes de la cámara.

Este fue mi año 2018, y estas las imágenes más representativas de él. Espero que hayas disfrutado el revisarlo junto a mi.

Y tú, ¿ya hiciste el tuyo? Si no lo has hecho, es un excelente ejercicio que te recomiendo practicar.

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2 Comments

  1. Enhorabuena por tu buena cosecha!! Especialmente esa última fotografía, sin duda la más importante de todas!! 😉

    • ElFotoAndinista
      11 enero, 2019
      Responder

      Gracias Carlos. Ha sido un año de grandes aprendizajes y también de grandes sucesos en la vida.
      ¡Un abrazo!

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