Hay muchas frases en fotografía que se van repitiendo de generación en generación, como una especie de dogma aceptado por todos. Las reglas en la fotografía se inventaron para romperse es una de ellas, así como una imagen vale más que mil palabras y otras más a las que dedicaré otros artículos.

Es increíble como autores de renombre, y muy populares blog de fotografía, siguen hablando de esto. Te confieso que yo también repetí, por mucho tiempo, la misma idea de que las reglas en la fotografía están para romperse. Pero en algún minuto, tras leer y estudiar un poco más, la afirmación me empezó a generar algunos conflictos internos que tuve que ir aclarando.

¿Existen reglas en la fotografía? Y de existir, ¿las inventaron para ser rotas?, ¿de verdad alguien inventa una regla y espera que sea rota? Pues bien, divaguemos juntos sobre el tema.

LA FOTOGRAFÍA Y SUS REGLAS

Antes de entrar en detalle a analizar esta afirmación, que me parece muy cuestionable, se hace necesario que hablemos de las «reglas».

El concepto está directamente asociado a ciertas «recetas» de composición que si aplicas, de manera mecánica, mejorarán el impacto visual de tus fotografías (supuestamente). Nadie sabe muy bien su origen ni su autor, pero ahí están, instaladas cómodamente entre nosotros.

La idea base es: «haz tal cosa, no hagas tal cosa, y tus fotos serán mejores». Es un listado de recomendaciones que «garantizan el éxito» de tus imágenes. Estas son las ideas más repetidas:

LEY DE LA MIRADA

La ley de la mirada (¿ley? Vaya nombres…) nos plantea que si una persona, o cualquier ser, mira hacia una determinada dirección, se debe dejar el mayor espacio hacia el lado hacia donde mira. Visualmente sería algo como en la imagen que sigue.

Esta ley aplica también para el movimiento. Por ejemplo, si un ciclista pedalea hacia la izquierda, hay que dejar espacio a la izquierda de la imagen para que el ciclista «siga pedaleando». Este espacio vacío suele conocerse como «aire» o «espacio negativo».

¿Funciona? Sí, en algunos casos es útil. Pero hay otros muchos en los que no. Y ese es el gran problema de todo esto pues una regla, al menos hasta donde yo entiendo, está hecha para obedecerse y respetarse. No para «romperse».

Hay muchos ejemplos de que la composición sí funciona pese a ignorar esta norma. Te dejo dos imágenes de muestra para que la juzgues por ti mismo.

En la imagen superior lo más relevante es el paisaje que va quedando atrás en la medida que vamos subiendo la pendiente del cerro Olivares. Por ello, se le quita el espacio en dirección hacia la mirada, para mostrar el gran paisaje que se aprecia desde ese punto.

Vamos con la segunda imagen.

Imagen cedida por José Benito Ruiz

El recorrido visual de la imagen se inicia por la esquina inferior derecha (los pies de Paula) para luego proyectar su salida en la dirección de la mirada (esquina superior izquierda). Esta formulación refuerza (a mi juicio) la atención en la vestimenta típica de la mujer. El punto hacia donde dirige su mirada resulta irrelevante para la composición. Por cierto, es una bella imagen de José Benito Ruiz tomada en nuestro viaje por tierras bolivianas.

En ambas fotografías no se cumple la «ley de la mirada» y la composición funciona perfectamente. Incluso me atrevo a señalar que, si las ajustáramos para ceñirnos a esta «regla», perderían mucho más de lo que podrían ganar.

REGLA DE LOS TERCIOS

Quizás la más conocida y difundida de las «reglas». Sugiere dividir la imagen en tercios, tanto en vertical como en horizontal. Esta norma indica que el horizonte de la imagen (cuando lo hay) debe ser colocado en el tercio superior o el tercio inferior dependiendo de si quieres darle más protagonismo al cielo o al suelo. En la imagen siguiente, del lago Chungará, se entiende que el protagonista principal es el cielo, pues ocupa 2 tercios de la imagen.

En el caso de no haber horizonte claro, marca el tamaño del objeto principal respecto del encuadre. En la imagen siguiente, el artesano de Pomaire sosteniendo el jarrón ocupa 2 tercios del encuadre. La fotografía muestra la formulación vertical de la «regla de los tercios», que divide en 3 la imagen partes iguales, al igual que la formulación horizontal (arriba).

El nombre correcto de esta «regla» es PROPORCIÓN. Y entre las 10 proporciones más usadas en el arte y la fotografía, los tercios es apenas una. El autor español José Benito Ruiz, experto en estos temas, habla de todas las proporciones más usadas en fotografía en ESTE IMPERDIBLE ARTÍCULO de su web. ¿Por qué darle relevancia sólo a una?

Acá te dejo dos imágenes en las que no se respetan los tercios, para que juzgues por ti mismo los resultados.

En la fotografía de arriba algunos podrían alegar que no tiene por qué ser exacta la ubicación del horizonte real con el sugerido por los tercios. Si así lo validáramos, ya no podríamos hablar de tercios pues la imagen no estaría dividida en tres partes iguales. ¿Una «regla» que se creo para ser rota y que, además, no tiene porqué ser exacta? Pues me suena cada vez peor.

En ambos ejemplos es evidente el desplazamiento del horizonte en relación a la línea de los tercios. Tratar de alinear la composición con esta «regla» no mejoraría en nada su impacto visual. Al contrario, lo empeoraría.

Sé que este análisis sobre los tercios da para un largo debate y que muchos no quedarán convencidos sólo con estos dos ejemplos. Estoy preparando un artículo más profundo sobre esta «regla» que estará publicado acá en un par de días. De todas formas, el punto de mi análisis, en el presente texto, es que no puede considerarse regla algo que es muy sencillo de romper.

LOS PUNTOS DE INTERÉS

Es una derivación de la regla de los tercios. Basa su lógica en el esquema imaginario que se genera conectando la división de la imagen en tercios tanto de forma horizontal como vertical. Cuadrícula que, por cierto, hoy la mayoría de las cámaras traen incorporada.

Esta «regla»  indica que él o los puntos fuertes de la imagen deben ser colocados en los llamados «puntos de interés», 4 puntos imaginarios que se generan en la intersección de las líneas que forman el esquema (como se aprecia en la imagen arriba). Si colocas él o los objetos principales en ellos, la imagen será más impactante que si los pones en cualquier otra parte del encuadre.

La mujer y su mascota aparecen posicionados en los llamados puntos de interés (me costó muchísimo encontrar en mi archivo alguna que sí cumpliera con ellos pues no suelo utilizarlos casi nunca).

A continuación, como viene siendo la costumbre de este artículo para demostrar que no existen reglas, te dejo dos imágenes que no cumplen con los puntos de interés.

En la primera lo correcto (según los puntos de interés) hubiese sido dejar tanto los botes como la cruz colocados en los puntos más cercanos. Respetarla generaría que quede mucho espacio vacío hacia los bordes, dejando los objetos demasiado centrados y cercanos el uno del otro. El resultado sería un empobrecimiento del impacto y recorrido visual de la imagen.

En el segundo ejemplo, realizado en la Laguna Verde (cordillera de Copiapó), tomé la decisión de centrar la montaña del fondo que, sin duda, es el elemento principal. Me pareció visualmente más agradable y equilibrada con el primer plano y que respetaba la sensación de estabilidad que se impone en la escena. Revisemos la foto.

No me detendré mucho más en el análisis de los puntos de interés por ahora ya que el objeto del presente texto es sencillamente fomentar que dejemos de usar el concepto de reglas en fotografía. En unos días publicaré un artículo para hablar más en profundidad de la «regla» de los tercios y los puntos de interés.

LA LEY DEL HORIZONTE

Otra de las normas más difundidas tiene que ver con la línea del horizonte. Acá la instrucción es categórica: el horizonte debe estar totalmente recto. El más mínimo desnivel suele ser considerado un error casi de principiante.

Una imagen con el horizonte perfectamente nivelado.

Pero desnivelar el horizonte, de manera premeditada, es algo que se inventó hace ya hace muchos años. Los orígenes de este plano se asocian con el cine expresionista alemán desarrollado entre los años 1930 y 1940. En ese entonces se conoció como «Deutsch Angle»(Plano Alemán) pero con el tiempo terminó confundiéndose fonéticamente con «Dutch Angle» (Plano Holandés).

El plano Holandés, también llamado plano aberrante, consiste en inclinar intencionalmente la cámara para desnivelar el horizonte. Se usa normalmente para añadir mayor dinamismo y tensión a la escena, jugando con las líneas y las diagonales.

También suele utilizarse en fotografías con formulaciones más abstractas, en las que el horizonte no es identificable. La imagen de más abajo es un detalle llamativo de un edificio en el que se opta por una leve inclinación de la cámara. Esto, por supuesto, no se nota demasiado debido a que no hay referencias de lo que sería la nivelación original.

ESE MOLESTO CONCEPTO DE «REGLAS»

Si has leído hasta acá, ya te habrás enterado de que tengo muchos reparos con las mal llamadas «reglas». En las líneas de arriba te he demostrado, con ejemplos, que no pueden ser consideradas ni reglas ni leyes pues es muy fácil desacreditar su aplicación o prescindir de su uso.

Y no. Ni las reglas, ni las leyes, se crean para ser rotas… ¿Quién inventó esto? Profundicemos más sobre esta idea.

La Real Academia Española (RAE) entrega varias definiciones de la palabra regla. Las que me parecen más adecuadas al tema que nos convoca son: «Aquello que ha de cumplirse por estar convenido en una colectividad«,  «modo establecido de ejecutar algo» y «en las ciencias o artes, precepto, principio o máxima». Esta última quizás la más cercana a la fotografía por la mención de «arte».

Todas las acepciones entregadas por la RAE parecen muy alejadas de dar a entender que una regla es algo creado para ser roto. Muy por el contrario, las reglas justamente se crean para normar ciertos comportamientos humanos, previo acuerdo colectivo, o establecer una forma de proceder en determinadas circunstancias.

Pero vamos más al fondo… En el caso de las artes, en donde podríamos encajar a la fotografía, la RAE habla de «precepto, principio o máxima». Vamos a las definiciones individuales de cada término:

PRECEPTO: Cada una de las instrucciones o reglas que se dan o establecen para el conocimiento o manejo de un arte o facultad.

PRINCIPIO: Cada una de las primeras proposiciones o verdades fundamentales por donde se empiezan a estudiar las ciencias o las artes.

MÁXIMA: Regla, principio o proposición generalmente admitida por quienes profesan una facultad o ciencia.

Yo sigo sin leer algo que justifique la idea de que las reglas se crean para romperse. ¿Y tú?

NO EXISTEN LAS REGLAS…

Me parece bastante claro que el uso de los conceptos «reglas» y «ley» no es adecuado en el caso que analizamos, ni tampoco es sostenible. Si fueran reglas (o leyes), no serían fácilmente quebrantables, como lo son. Y si son «rompibles», y se recomienda romperlas, sencillamente no deben llamarse «reglas».

Sí rescato algunas ideas que me parecen claves y pueden arrojar un poco de luz sobre el génesis de estas mal llamadas reglas.

El concepto en el que todas las definiciones revisadas parecen coincidir es en el de «punto de partida» o de inicio de algo, convenido y aceptado de manera grupal. Es decir, una manera de proceder que funciona, al menos inicialmente. Basado en esta conclusión, me atrevo a generar una hipótesis sobre su origen

A alguien, en algún minuto de la historia, le funcionó componer bajo estos esquemas y pensó que a los demás también les funcionaría. Y, obviamente, hubo una validación externa del sistema de trabajo pues para que se genere una regla, debe ser o impuesta por alguien o convenida con otros (según la RAE).

Entonces me parece que este conjunto de consejos, mal llamados «reglas», no es más que un sistema de trabajo que puede funcionar, o no, en el camino de la búsqueda de una estética general o en la elaboración de una imagen específica. Pero es sólo eso y nada más: Un sistema de trabajo. ¿Cuántas formas diferentes de ordenar los elementos en una imagen existirán en la historia de la fotografía? Quedarnos con la primera que conozcamos sin duda es un error.

¿Y SI DEJAMOS DE LLAMARLAS REGLAS?

La fotografía por si sola no es arte. Creo que la cámara es un medio más al que puede recurrir el artista para expresarse, como lo son la pintura, el dibujo, el grabado, o cualquier otra forma de expresión. El arte en la fotografía nace cuando se usa la cámara para crear algo. Y el acto de la creación, de ser creativo, no va asociado a un manual de instrucciones como estas «reglas». Si lo hiciera, pasaría de ser creativo para convertirse en una producción serial (replicar un resultado siguiendo un proceso esquematizado que otros han seguido).

Me incomoda el nombre «reglas». Y es triste ver como la idea se replica cada día. Lo veo muy seguido en los alumnos que llegan a los talleres de fotografía que realizamos acá. En clases dedico buena parte del tiempo a quitar esta muletilla y demostrarles que es errado creer que hay reglas y se inventaron para romperse. La verdad es que NO EXISTEN LAS REGLAS.

Vivimos en una sociedad medianamente civilizada (al menos en Chile). En ella existen normas y reglas de convivencia y, estoy seguro, de que la gran mayoría de las personas lo que espera es que esas reglas se respeten. Sino, sería caótico.

Yo mismo administro un grupo de Facebook dedicado a la fotografía, y en él existen ciertas reglas que yo mismo cree. Y la verdad, no estoy esperando a que nadie las rompa. Al contrario, espero que todos las respeten. Así que insisto en el punto: ¿quien crea reglas para que luego sean rotas? Creo no conocer a nadie…

¿Y si dejamos de llamarlas reglas? Podríamos llamarlas principios básicos de composición, por ejemplo. Es más largo sí, pero también más preciso. No soy bueno con los nombres, pero de seguro tu sí y dejas una sugerencia en los comentarios del artículo.

La composición requiere de varios años de estudio para llegar a comprendela y dominarla realmente. En estos coinciden grandes maestros de la pintura y la fotografía.

Estos «principios básicos de composición» (¿ves?, ya no los llamo reglas) tratan de mostrar un camino fácil que no existe. Es como leer el resumen del Quijote de la Mancha, tratando de obtener buena nota en el examen con el mínimo esfuerzo. Un resumen de la obra de Cervantes no hará nunca que comprendas el libro, aunque obtengas una buena calificación.

En esta época en que todo se quiere conseguir rápido, y con el mínimo esfuerzo, los «principios básicos de composición» (¡otra vez no usé la palabra reglas!) aparecen como un camino de aprendizaje sencillo y allanado. De ahí seguro se debe su éxito y larga difusión. Algo parecido pasa con el abuso de la post producción que se ve hoy (pero esto ya es tema para otro texto).

Para dar tus primeros pasos en la fotografía no descarto que puedan servir como orientación, como un inicio del camino. Pero sólo el estudio a consciencia, la dedicación y la experiencia, me parecen un camino más sustentable para que tus imágenes vuelen con alas propias y logren impactar.

No debes olvidar que la composición, al igual que la técnica, son estadios intermedios. Ambas no son un fin en sí mismo, sino un medio que usará el fotógrafo para la búsqueda de que las imágenes sean capaces de trasmitir su visión personal del mundo, al mundo.

Para lograr esto último no hay recetas disponibles, ni menos reglas que te puedan ayudar.

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