La Guía No Definitiva para Fotografía de Viajes


Si tienes interés en hacer fotografía aprovechando tus viajes, pues acá te ofrezco algunos consejos que dan origen a la guía no definitiva para fotografía de viajes.

¿Qué es esto de la “guía no definitiva”? Pues tal como suena. No pretendo que leas este artículo y sepas todo lo que se necesita para desarrollar este tipo de fotografía (algo muy común de leer en artículos que hoy abundan en internet).

Esto se da porque, en primer lugar, no me siento capaz de generar una guía definitiva de nada y, segundo, porque en ningún caso soy experto en el área.

Estuve recorriendo Europa por 15 días junto a mi pareja y, en el intento entre compatibilizar la vida de pareja y mi amor por la fotografía, creo que mi experiencia puede servirte de orientación para que no vuelvas soltero de tus vacaciones.

¿Se puede compatibilizar un viaje de vacaciones con hacer fotografía? Es difícil, pero es posible como verás en las próximas líneas.

¿QUÉ EQUIPO FOTOGRÁFICO LLEVAR?

Esta decisión siempre es compleja. Por un lado sabes que te enfrentarás a diferentes escenarios y querrás estar preparado para todos. Arquitectura, paisaje, fotos urbanas, nocturnas.

Pero si decides llevar todo, te encontrarás con el otro problema: el peso. Tanto por el peso del equipaje a llevar, como el peso diario que andarás trayendo. Los primeros días quizás no sea tanto problema, pero el cansancio se irá acumulando y tus ganas de llevar una mochila o bolso pesado irán disminuyendo.

Si eres usuario de alguna cámara compacta, o una mirrorless, el tema de los kilos no será problema para ti. Pero si eres usuario de una réflex, como es mi caso, las cosas se complican.

Más que recomendarte qué cosas llevar, te contaré lo que yo suelo llevar para que te hagas una idea y te sirva como orientación.

Junto con la cámara, unas baterías y tarjetas de memoria extra, como mínimo llevo un angular y un zoom medio. Mi angular todo terreno es el Nikon 16-35 mm f/4 y mi zoom medio es el Nikon 80-200 mm f/2.8. Sin esos dos lentes, como base, yo no saldría por ningún motivo.

Adicionalmente, llevo algún lente de distancia intermedia (tengo el Nikon 50mm f/1.8), un pack de filtros (ND, Degradado, Polarizador) y el trípode dentro de mi maleta.

Todo esto es subjetivo de acuerdo a las necesidades de cada uno y depende del lugar a donde irás de vacaciones. Si vas a un lugar específico (una playa, un parque por ejemplo) tus necesidades serán diferentes a las de quien recorrerá diferentes lugares en poco tiempo, en donde se mezclen ciudades y paisajes.

DIFICULTADES (Y SOLUCIONES) PARA HACER FOTOGRAFÍA DE VIAJES

De seguro caeré en algunas cosas obvias, pero creo que siempre es bueno planificar bien antes de iniciar el viaje.

Por un lado está la planificación del viaje en sí. Los lugares a visitar, los traslados, la cantidad de días, el dinero a gastar, en fin. Lo normal en este tipo de situaciones.

Luego yo hablaría de los objetivos y expectativas del viaje. Lo ideal para un fotógrafo es hacer un viaje con el objetivo de hacer fotos. Y cuando eres profesional seguro que esto es más fácil. Viajes para fotos por encargo, para guiar tours fotográficos, para un reportaje o una agencia. Pero esto no está al alcance de todos los que soñamos con ello.

Lo más común, y de lo que trata este artículo, es de cuando el motivo del viaje son vacaciones (en pareja, familiares, etc) y tu harás el intento de, además, hacer fotos en la medida de lo posible.

Estos son algunos de los problemas con los que tendrás que lidiar:

1. POCO TIEMPO.

El principal problema, al menos desde mi visión. Querrás hacer y conocer muchas cosas en poco tiempo. Esto hará que pases muy rápido (o muy alejado) frente a lugares o situaciones que ameritan una fotografía. Será mucho mejor estar poco tiempo en un sitio para que así el tiempo alcance para conocer otros lugares, todo lo contrario a lo que nos dicta nuestro espíritu de fotógrafos.

Recuerda que la prioridad en el viaje es conocer lo máximo posible y compartir la experiencia con tu acompañante. Hacer fotos es secundario en el objetivo del viaje que estamos describiendo.

En la foto de abajo encontré gracioso el cartel y estuve unos pocos minutos esperando el “instante decisivo”. Que saliera una persona de la tienda con un jamón, o alguien de apariencia particular que hiciera contrapeso con el texto. Esto mientras mi pareja, Margarita, me esperaba unos pasos más adelante.

No pasó lo que esperaba y tuve que seguir caminando pues íbamos a conocer la Catedral de la Almudena en Madrid. ¡Cómo dejar de conocer ese increíble lugar por estar parado haciendo fotos frente a una tienda de jamón!, ¿cierto?

¿CÓMO COMBATIRLO?

Afinar el ojo me parece fundamental, estar atento y siempre con la cámara preparada. A veces pasan frente a ti situaciones de un segundo en las que, si estás atento, podrás obtener una fotografía diferente y con mucho valor estético o de mensaje.

Hay que observar mucho, leer los carteles, ir atentos a los lugares cotidianos. Allí es donde seguro encontrarás las mejores imágenes. Olvidarse de los lugares simbólicos te ayudará a abrir la mente y encontrar fotografías en espacios en donde no te lo imaginabas y desarrollar tu propia visión.

Imagen de un edificio en las cercanías de la estación de buses de Viena mientras esperábamos el viaje a Budapest.

2. LUZ INADECUADA

Al ir con prisa, pasarás por muchos lugares que de seguro tienen mucho potencial fotográfico. Y será muy común la luz no sea la más adecuada, o la que deseas, para acompañar la escena.

Lo que haríamos normalmente como fotógrafos es esperar esa luz especial, o planificar volver en el momento adecuado. El atardecer, los primeros rayos del amanecer, un día nublado o que haya un poco de neblina. En fin. En algunas oportunidades coincidirás con la luz perfecta, pero me atrevo a predecir que serán las menos.

La luz no está mal, pero cuánto me hubiese encantado esperar el atardecer en este escenario. Hubiese sido la foto perfecta. Pero el viaje debía continuar.

¿CÓMO COMBATIRLO?

Hay veces en las que realmente no vale la pena hacer la fotografía con una luz poco favorecedora. Y renunciar a ella es una decisión prudente y sana. Hay otras en las que vale la pena, al menos, intentarlo.

Si quieres fotografiar un edificio simbólico y la luz no es la adecuada, te recomiendo dos ejercicios.

El primero es poner ojo a los detalles (puertas, ventanas, decoración, texturas, patrones) o tomar mucha distancia del mismo. Para esto será muy útil el zoom medio (80-200 en mi caso).

El segundo ejercicio es integrar más elementos a la composición. El edificio aparecerá, pero no será el punto fundamental de la escena pues será parte de un todo. Si incluyes un primer plano interesante, la imagen ganará realce y quitará protagonismo a la luz inadecuada.

Un detalle de una pileta muy bonita. La luz no era adecuada y había mucha gente, para que apareciera completa.
Palacio de la ópera en Viena. El edificio se encuentra a contraluz en su mayor parte, así que se integra dentro de una composición con más elementos.

3. MAL MOMENTO

Hay veces en que la luz es la indicada y tenemos el tiempo, pero el momento no es el mejor para hacer la foto. Podría ser que en alguna catedral coincida tu visita con alguna alguna celebración. La luz está bien, incluso tienes el tiempo que quisieras, pero el momento no es el adecuado pues imaginabas una foto del altar sin gente (por ejemplo).

En mi viaje por Europa lo que me tocó ver mucho fueron grúas. Algunos edificios preciosos, con una bonita luz, pero sobre ellos aparecía una grúa horrible que mataba todo el encanto de la foto. Imagino que tuve mala suerte y fui justo en época de mantenciones y arreglos a la espera del verano.

Lo ideal en casos así sería volver cuando las grúas no estén, pero aparte de la dificultad del costo de volver de nuevo, puede que las grúas se queden un par de años en el lugar.

La Sagrada Familia de Barcelona acompañada de las “benditas” grúas.

¿CÓMO ENFRENTARLO?

Creo que las soluciones para enfrentar este desafío no son muy diferentes a las que menciono arriba para enfrentar los problemas de la luz. Te recomiendo volver a leer ese párrafo.

Detalle del Puente de los Dragones en Eslovenia, mientras un grupo de orientales se hacía “selfies” con el dragón.

4. TURISTAS.

Están por montones. Soy por esencia fotógrafo de naturaleza y una de las cosas que me gusta es que puedo hacer fotos sin la presencia humana.

En un viaje a un lugar relativamente conocido no tener gente es casi imposible. Las mareas de personas entrando a edificios emblemáticos o caminando por los senderos de algún parque natural son inevitables. Llaman particularmente la atención los turistas de origen asiático. ¡Se multiplican por miles! Merecen un especial cuidado para que no aparezcan en tus fotos. O para que que tú no aparezcas en las de ellos.

Turistas en plaza de Salzburgo, quitándole en encanto a mi trabajado encuadre.

¿CÓMO SOLUCIONARLO?

Un fotógrafo contratado para realizar algún trabajo sobre cierto lugar tendrá todas las facilidades para desempeñar su labor. La luz adecuada, el momento oportuno e incluso le permitirán tener acceso a los lugares en horarios especiales en los que no haya turistas o cerraran las puertas del lugar sólo para él.

Por muy fotógrafos que nos sintamos nosotros, para el mundo seremos un turista más en el rebaño. Y tendremos que aprender a convivir con él.

La mejor alternativa es aceptar que hay, y habrá gente, e incluirla en el encuadre como parte del todo. En este caso recomiendo ser muy cuidadoso con los márgenes de las fotos. Esperar el momento preciso en que nadie quede cortado, por muy pequeño que aparezca en el encuadre. Eso ayudará a dar la sensación de que “todo está en su sitio”.

Incluyendo a los turistas en Toledo. Cuidando que ninguna persona quede cortada en la orilla. Lograrlo requiere estar muy atento.

Si por ningún motivo quieres incluir gente en el encuadre, disponer de un angular medio (35 mm, 50 mm) o un zoom (80-200 en mi caso) será muy necesario.

Toledo desde distancia aparece sin turistas. Una misión casi imposible pues ese día las calles estaban llenas de visitantes.

Añado un punto adicional: mira hacia arriba. Es decir, sacar la vista (y la cámara) del suelo y apuntar hacia arriba. Abajo un detalle interior de la Sagrada Familia de Barcelona en el que el suelo no aparece y, por ende, no hay turistas.

Interior de la Sagrada Familia en Barcelona. Se saca el suelo del encuadre para evitar la aparición de turistas.

También existe la opción de ocupar trípode y un filtro ND para hacer que los turistas “desaparezcan”. Hablo sobre eso en este artículo.

5. LA PACIENCIA DE TU ACOMPAÑANTE

Yo te comprendo y puedo aceptar que estés una hora frente a una tienda de jamón intentando lograr la foto que tienes en la mente (y que después la borres porque no tiene gran valor). Claro, soy fotógrafo también. Si tienes la dicha de estar acompañado por una persona que también le gusta la fotografía, pues problema resuelto.

Pero no le pidas a tu pareja (familiar, amigo…) que te tenga paciencia. Si no quieres terminar un viaje en discusiones, desencuentros y/o separaciones, lo mejor es pensar en el otro. Deberás hacer pequeñas concesiones. Renunciar a algunas cosas en favor del otro. Creo que la otra persona sabrá valorarlas y también devolver esos pequeños espacios. Simplemente recuerda el objetivo principal del viaje y trata de disfrutarlo.

Me atrevo a darte dos consejos sobre este punto. El primero es: madruga o trasnocha. Aprovecha los momentos en que tu acompañante estará descansando para arrancarte un rato y dar rienda suelta a tu cámara.

En Liubliana, capital de Eslovenia, me desperté temprano y estuve un par de horas aprovechando además la agradable luz matinal.

El segundo es que integres a la persona a tus fotografías. Si lo piensas bien: ¡Tienes un o una modelo disponibles de manera gratuita! La integración hará que hacer fotografía sea una actividad compartida y no sólo tuya. Muéstrale las fotos, cuéntale lo que querías lograr o transmitir. Esto ayudará a que entienda mejor tu cabeza y tenga una mejor disposición a serte paciente.

Mi pareja Margarita colaborando activamente en las fotografías.

¿ALGO MÁS QUE AGREGAR? APUNTES FINALES

Creo que la guía no definitiva para fotografía de viajes ha salido bastante interesante.

La cierro añadiendo algunos apuntes adicionales que servirán para complementar lo ya descrito.

  • Considera dispara en blanco y negro. Sobre todo en las ciudades suele haber exceso de color y, por tanto, de distracción. Una persona con una polera roja, por citar algún ejemplo, podría resultar demasiado distractiva y al pasarla a blanco y negro ese efecto se pierde. Puedes comparar la imagen que sigue con la versión en color que está más arriba, y sacar tus propias conclusiones.

  • Respalda tus fotografías periódicamente. Ya sea en algún disco duro externo, o una doble copia en otra tarjeta de memoria, o una nube virtual. Lo que te sea más cómodo, pero siempre trata de tener las fotografías, como mínimo, en dos soportes diferentes. Si falla uno, siempre podrás recurrir a la segunda copia.
  • Busca en google fotografías de los lugares que visitarás. Cada noche previa, me tomaba un rato para buscar fotografías y saber lo que podía encontrarse. Con eso me hacía una idea de los lugares imperdibles a visitar y el tipo de equipo fotográfico que andaría trayendo durante la jornada.

Ahora sí es todo. De seguro olvido muchas cosas, por eso es una guía no definitiva, pero si quieres ir complementando la información no dudes en dejar tu comentario con tus sugerencias o aportes.

¿Algo más que agregar?

 

 

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