El 04 de Junio del año 2011 comenzó la erupción del Cordón Caulle en la Región de los Ríos.

Esta erupción volcánica duro aproximadamente 8 meses, con altos y bajos en su actividad. Durante ese tiempo viaje constantemente a la zona. Buscaba retratar tanto la erupción misma como los efectos de la caída de cenizas en las localidades cercanas como Riñinahue y Lago Ranco.

Después de aproximadamente 10 días de iniciada la erupción, la actividad del Cordón Caulle ya había decaído. A esto se sumaron varios frentes de mal tiempo que no dejaron ver la actividad del volcán por largos periodos. Aún así, yo seguía en las cercanías esperando una ventana de buen tiempo, o un golpe de suerte, para captar alguna fotografía diferente.

Durante ese tiempo de no hacer nada, solo ver llover y pasar frío dentro de un auto en donde dormía, aproveche para recorrer lugares. Esperaba encontrar un punto desde donde, si se llegaba a despejar, pudiera ver el volcán. Fue así como encontré un punto frente al cordón. Era una loma que, aunque no tan alta, me daba una excelente perspectiva del Cordón Caulle.

EL 12 DE JUNIO, DÍA CLAVE

El día 12 de Junio la suerte y mis conocimientos estuvieron de mi lado. Al atardecer de ese día un claro en el cielo me dio la pauta para conducir rápidamente hasta el punto que había encontrado con anterioridad.

Subí equipado completo y preparado para toda circunstancia en lo fotográfico. Me acompañó hasta el lugar mi sobrino Gustavo Rival, amante de la fotografía, quien me fue a visitar ese día desde la localidad de Osorno. También estana un colega fotógrafo que se encontraba en las cercanías, Alvaro Vidal. Ninguno quería perderse el posible espectáculo.

Ya casi de noche comenzaron a verse destellos entre las nubes que aseguraban que el volcán seguía vivo y con mucha fuerza. Varios minutos más tarde se aclaro el sector del Cordón permitiéndome ver un increíble espectáculo de la Naturaleza…El Caulle y toda su furia.

Es así como pude lograr una fotografía que valoro muchísimo porque el sacrificio de soporar el frío de esos días, la lluvia, el dormir incómodamente en un vehículo, comer mal, caminar mucho y no descansar, valieron totalmente la pena al ver que había tomado otra fotografía increíble. Gracias a Dios no me fui, aguanté, perseveré y lo logré.

¿CÓMO SE HIZO?

Para tomar esa imagen utilicé la cámara que tenía en ese tiempo, una querida Nikon D300 de 12 Megapíxeles. A esto se suma un lente Sigma 70-200, f/2.8, y mi viejo y pesado trípode Manfrotto que hasta el día de hoy me acompaña.

La fotografía, como todo mi trabajo, está revelada en Camera Raw de Photoshop.

Datos de la Toma: 30 segundos de exposición –  f/ 3.5 – ISO 200 – Lente 70-200 usado en 130mm.

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