Consejos para que tu Cámara no Termine en el Mar


Hay artículos que uno quisiera no tener que escribir. Este es uno de ellos en el que espero darte algunos consejos para que tu cámara no termine en el mar, como terminó la mía.

Sí, te autorizo para que te rías sin culpa. Yo sé que el sólo imaginar la situación puede producir una mezcla de curiosidad y risa.

¿Cómo termina una cámara en el mar? La cantidad de situaciones extrañas que uno puede imaginar para responder la pregunta puede ser ilimitada.

Esta es mi historia. No te la cuento para que te compadezcas de mi suerte sino porque creo que este relato puede ser útil para evitar que a otros pueda pasarles.

Así suelo verme haciendo fotografía en la costa. En este caso, en la caleta Puerto Oscuro y muy en la orilla.

¡LLEGÓ MI CÁMARA DEL SERVICIO TÉCNICO!

Era un día viernes y en la agenda había una salida con mi familia a pasar el fin de semana en la playa de Punta de Choros, al norte de La Serena (Chile).

Mi nikon D750 llevaba una semana en el servicio técnico porque la pantalla no mostraba imagen. Hubo que hacer cambio de pantalla, limpieza interna y cambio de otras piezas. No diré el monto, pero barato no fue para nada.

Aparte del costo de la reparación, una semana sin mi cámara fue una verdadera tortura. Pero era hora del desquite. La cámara llegaba justo a tiempo para desahogarme haciendo fotografía de costa aprovechando el viaje familiar.

Instalados ya en Punta de Choros ese mismo viernes, llegó el momento. Cerca del horario del atardecer agarro mi equipo y camino a una de las playas principales que no estaba a más de 10 minutos de mi ubicación.

Era un día nublado, aunque al fondo había una franja de horizonte sin cubrirse. Mi apuesta era que cuando el sol se asomara en ese punto, las nubes se teñirían de color y tendría un vivo atardecer. Fui directo al sector de los roqueríos, allí identifiqué dos puntos de vista que me parecían atractivos para fotografiar.

Yo no soy de los que hace fotos desde lejos, soy de los que se mete al mar con trípode y aguanta el oleaje si la foto lo vale. Aquí es bueno aclarar esto pues es importante para entender el desenlace de esta historia (ver foto arriba).

Me saqué los zapatos, los calcetines, y me arremangué el pantalón para evitar mojarlo mientras estaba en el agua. Agarré mi trípode, filtros, control remoto, cámara y me puse a disparar.

Partí la sesión de fotografías arriba de una piedra para ganar algo de altura, jugando con la larga exposición y el efecto seda del agua (acá puedes leer un artículo sobre esto). Tras un par de pruebas el resultado me dejó conforme. Parecía que el atardecer no tomaría mucho más color, pero igual el resultado me agradó.

EL INSTANTE DECISIVO

Ya conforme con la primera serie de fotografías, cambié de posición. Sólo unos pasos más allá estaba la segunda piedra que pretendía fotografiar. Esta vez mi ubicación sería a ras de suelo, con el oleaje entrando y saliendo sobre mi trípode y mis pies.

Las primeras fotos prometían. Repetía la fórmula de la imagen anterior, es decir larga exposición. Además, con un filtro degradado trataba de equilibrar el contraste para que el cielo no perdiera detalle. Esto es lo que aparecía en mi cámara.

Para ir buscando variaciones en el resultado, me propuse extender un poco el tiempo de exposición. A unos 4 minutos si mal no recuerdo, para desdibujar totalmente el mar. Sería el momento fatal, el instante decisivo en que la tragedia tocaría mi puerta.

El trípode estaba hundido en la arena y la roca evitaba que el agua entrara con demasiada fuerza de manera frontal. Pero también el estar tan cerca de la piedra hacía que el agua reventara sobre ella y salpicara hacia la cámara y hacia mi. Estaba con pantalón largo arremangado y el ya el sol estaba por ocultarse por lo que hacía frío.

Todo esto llevo a que me alejara un par de pasos de la cámara, tanto porque estaba relativamente bien asegurada como para evitar mojarme en exceso. Hice el disparo y con el control remoto deje bloqueado el obturador para que no se cerrara hasta que yo cortara la toma.

Transcurrieron los primeros 2 minutos con toda tranquilidad, mientras esperaba un par de pasos más atrás a que el temporizador del celular me avisara que el tiempo se había completado.

Fue entonces cuando el mundo se me vino abajo. De golpe vi el trípode desestabilizarse y caer al agua con todo armado. Trípode, filtros, portafiltros, cámara, lente y control remoto. Todo el conjunto se sumergió ante mi mirada atónita.

Traté de reaccionar rápidamente, agarrando una pata del trípode y sacando todo del agua. Para mi fueron apenas segundos, aunque no sé realmente cuánto demoré en reaccionar ni cuánto tiempo realmente estuvo sumergido todo mi equipo.

Tampoco tengo la certeza de qué fue lo que pasó, pero al parecer una de las patas del trípode no quedó bien asegurada tras extenderla y esto hizo que poco a poco fuera perdiendo la estabilidad hasta caer.

La última foto de mi cámara quedó a medio terminar pues no completó el tiempo de exposición.

LECCIONES Y CONSEJOS PARA QUE TU CÁMARA NO TERMINE EN EL MAR

Volví a donde mi familia masticando la pena y rabia. Mi cámara había dejado de funcionar y no prendía. Sequé lo que pude y la puse el resto del fin de semana en una olla con arroz (para tratar de sacar la humedad interna). Yo obviamente no volví  hacer fotos esos días esperando el lunes para enviarla de vuelta al servicio técnico.

El martes me llamaron para entregarme el diagnóstico. Y fue lapidario: No hay arreglo. Fue el adiós definitivo a mi cámara Nikon D750 y el lente Nikon 17-35, f/2.8. No diré el monto de lo perdido, para no torturarme de nuevo, pero pueden calcularlo buscando en google.

Ya han pasado unos meses desde entonces. Por suerte la vida me ha permitido reponer lo perdido y seguir haciendo fotografía.

Se lo que cuesta comprar tus equipos, y también sé ahora lo duro que es perderlos. Como no quiero que te pase, te dejo algunos consejos que pueden serte útiles si quieres desarrollar este tipo de fotografía.

  1. No intentes prender la cámara. Si ya se cayó al agua, Saca la batería, la tarjeta de memoria y no intentes prender la cámara. Eso puede causar un corte interno. Yo lo hice y quizás no fue la mejor decisión. Lo mejor es dejarla apagada y enviarla a un servicio técnico a la brevedad posible.
  2. Trípode estable, firme. Debes hundir con fuerzas el trípode en la arena, colgándote de él si es necesario. Si tu trípode no es lo suficientemente firme para aguantar esto, trata de evitar este tipo de fotografías o no ingresar demasiado al agua hasta tener uno que de más seguridad.
  3. Trípode bien asegurado. Si tienes el trípode adecuado, no te confíes como lo hice yo. Debes chequear que todas las uniones de cada sección de las patas estén firmemente aseguradas. Te recomiendo ser muy riguroso en este chequeo.
  4. NO TE ALEJES DE LA CÁMARA. Esto va con mayúsculas pues es el peor error de todos. Si no tienes la ropa adecuada pero la foto vale el riesgo de mojarse, adelante. Un poco de agua no le hará daño a nadie. Sea cual sea la situación, mantente siempre al lado de tu equipo y atento a cualquier movimiento de riesgo.
  5. Usa la ropa adecuada. Si vas a hacer foto de costa, lo mejor es asumir que te vas a mojar. Lleva entonces la ropa adecuada para ello. La pasarás mejor, te sentirás más cómodo y no te limitarás a la hora de buscar los encuadres. Yo tengo un traje de pescador que suelo utilizar en este tipo de situaciones.
  6. Nunca te confíes. Llevo un par de años haciendo este tipo de fotografía y nunca había tenido problemas. Me confié en que el trípode aguantaría bien. Pues no lo hagas, piensa siempre que algo malo puede pasar.
  7. Especial cuidado con el agua salada. Un amigo pasó por una situación similar, pero en agua dulce. Su cámara se salvo luego del trabajo que realizó el servicio técnico. El agua salada es corrosiva, y si a esto le sumas la arena, las cosas sólo emperoran.
  8. Usar un protector para la cámara. Venden cobertores para la lluvia muy sencillos que básicamente son un plástico transparente. No estoy seguro de que sean 100% efectivo ante una caída como la de mi cámara, pero puede retrasar el ingreso del agua y cubrir de salpicaduras.
  9. Contrata un seguro para tu cámara. Te confieso que no sé si esto es posible, puede que haya algunos países en que sí lo sea. Me lo recomendaron algunos amigos cuando tuve el accidente y me pareció acertado. Si haces constantemente este tipo de fotografía, no está demás investigar sobre esta posibilidad. Yo no lo he hecho (porfiado, ¿no?), pero si sabes de algún dato por favor compártelo con nosotros en los comentarios.

Si se te ocurre algún consejo más que he olvidado, o si pasaste por algo similar y quieres compartir tu experiencia, no dudes en dejarnos tu comentario.

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