En esta ocasión te hablaré de cómo se hizo esta foto de una delas cascadas en Plitvice, un parque nacional de Croacia.

A simple vista no tiene demasiada ciencia. Pero luego si miras con detalle te darás cuenta de que el agua no está congelada, sino con un cierto movimiento insinuado. Diríamos que se usó el efecto seda, del cuál hablamos en detalle en este artículo anterior.

Si ya conoces sobre la técnica podrás intuir que, en resumidas cuentas, lo único que se necesita para lograr el efecto seda es velocidad lenta y un trípode. Y eso que suena tan fácil, no lo fue del todo en esta imagen.

Te pongo en contexto. Estaba disfrutando de unas vacaciones por Europa (escribí un artículo sobre fotografía de viajes, por si quieres leerlo acá). El Parque Nacional de los lagos de Plitvice es uno de los lugares más visitados de Croacia. Está compuesto por 16 lagos que están conectados por cientos de cascadas. El recorrido es en medio de un frondoso bosque. Tan espeso que puedes pasar a pocos metros del parque y nunca enterarte de la presencia de los lagos.

Lo importante, para la foto, es que recorres el parque por un angosto sendero que rodea el lago. Y en ese sendero, el día de que yo lo visité, transitaban unas 400 personas repartidas en toda la inmensidad del parque.

En este contexto, poner un trípode es una misión casi imposible. Si lo ponía en el sendero, la gente ya no podría pasar. Además, la ruta es una plataforma de madera que vibra todo el tiempo por el constante caminar de las personas.

¿CÓMO SE HIZO?

Bien, creo que ya te lo vas imaginando la situación. Una cascada preciosa, un sendero muy angosto y mucha gente transitando a cada minuto. Para colmo, varias personas paradas en el mismo lugar haciéndose “selfies” con el paisaje. (Para qué digo yo, si el paisaje solito se ve bien).

Descartada la posibilidad de usar el trípode me surgía un problema: De alguna forma quería reflejar la fuerza con que el agua se movía en el lugar y “congelar” el movimiento no era lo que estaba buscando.

La única opción que encontré fue dispara a velocidad lenta a mano alzada. Esto, con el evidente riesgo de que la foto saliera movida.

Aguanté la respiración, agarré la cámara lo mejor que pude y disparé a la velocidad de 1/20 segundos. En los talleres de fotografía suelo enseñar que la velocidad segura de disparo, a mano alzada, es de 1/100 segundos. Si en este caso ocupaba esa sugerencia, el agua saldría congelada.

Repetí un par de veces el ejercicio, para asegurarme de que al menos una estuviera nítida y este es el resultado.

Como apunte final, la velocidad de disparo depende del tipo de lente que uses. Mientras más angular, menos posibilidades hay de que la imagen salga movida. Si te toca estar en una situación parecida ya lo sabes: Ocupa la distancia focal más pequeña que tengas y prueba bajar la velocidad.

Si tu lente tiene un estabilizador de imagen (el mío lo tiene) puede que eso te ayude a conseguir el resultado esperado.

La cámara utilizada fue una Nikon D750 con un lente Nikon 16-35, f/4.

DATOS EXIF: ISO 200 – f/16 – 1/20 segundos.

Mira más artículos de ¿Cómo se Hizo? pinchando acá.

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